POST
Especial: THE READER
Jueves, agosto 27th, 2009 por Erick Quispe Jara
THE READER: UNA PASIÓN SECRETA cuenta la historia de Michael Berg, un muchacho adolescente en la Alemania de la segunda postguerra cuyo despertar sexual se produce con el apasionado idilio que mantiene con una misteriosa mujer que le dobla la edad y que esconde un vergonzoso pasado además de un profundo secreto personal. A medida que la curiosidad cede al incómodo sentimiento de culpa experimentado por aquellos cuya mayoría de edad se produjo después del Holocausto, la esencia de la película se nos va revelando, en opinión de su director, y en última instancia, como una historia sobre “la verdad y la reconciliación”.
THE READER: UNA PASIÓN SECRETA está protagonizada por Ralph Fiennes, David Kross y Kate Winslet, y dirigida por Stephen Daldry (director nominado al Oscar por LAS HORAS). El guión es una adaptación de David Hare de la galardonada novela homónima de Bernhard Schlink. The Reader de Schlink se ha traducido a 40 idiomas y ha sido la primera novela alemana en alcanzar el número uno en la lista de éxitos de ventas de The New York Times.
¿Cómo vive uno a la sombra del crimen más atroz de la historia contemporánea? ¿Puede una generación aceptar los pecados imperdonables de sus mayores? ¿O algunos legados son demasiado sobrecogedores para comprenderlos, demasiado malvados para aceptarlos, demasiado terribles para llegar nunca a reponerse de ellos?
De la novela a la película
La absorbente historia de THE READER: UNA PASIÓN SECRETA toca, en muchos sentidos, los temas de la profunda fuerza transformadora de las palabras y del analfabetismo. Tal es así que parece apropiado que el origen de la película sea un libro de un lírica sencilla pero emocionalmente devastador, —”una novela formalmente hermosa y perturbadora y, finalmente, moralmente devastadora”, según Los Angeles Times.
Este trabajo semi-autobiográfico del profesor de derecho y escritor de novelas de misterio, el berlinés Bernhard Schlink, se publicó en 1955 y posteriormente fue traducido a 40 idiomas. Fue la primera novela alemana en ocupar el primer puesto en la lista de éxitos de ventas de The New York Times y suscitó un interés generalizado en 1999 cuando Oprah Winfrey eligió el título para su popular club de lectura. “¿Quién habría imaginado que un libro de tan solo 218 páginas podría despertar tantas emociones?” comentó Winfrey, que además apuntó que había sido el libro más leído de todas sus selecciones entre el público masculino antes de que se discutiera en su programa.
“Es una historia sobre lo que nosotros llamamos ‘segunda generación’”, dice Schlink, refiriéndose a “aquellos afortunados que nacieron más tarde”, a los niños de los años de la posguerra. “Tuvimos una infancia ingenua—hasta que, en un momento dado, nos dimos cuenta de lo que nuestros padres, pastores y maestros habían hecho. Cuando amas a alguien que ha participado en algo terrible, se produce un conflicto…” En Alemania, el movimiento que intentó comprender la Guerra llegó a necesitar incluso de su propio término sicológico—Vergangenheitsbewältigung –es decir “la lucha por aceptar el pasado”. La importancia de la novela es tal a la hora de entender la historia de un país que ha sido utilizada como libro de texto en las escuelas alemanas.
Harvey Weinstein y Miramax Films adquirieron los derechos de The Reader en 1996. A instancias de Weinstein, Anthony Minghella y su socio de producción, Sydney Pollack, se embarcaron en el proyecto, y en un principio, Minghella escribiría el guión y dirigiría la película. Pero el dramaturgo Sir David Hare, que más adelante sería nominado a los Oscar por su adaptación al cine de LAS HORAS, también había leído el libro de Schlink y ansiaba ocuparse de la adaptación. Dado que Minghella acababa de arrasar en la ceremonia de los Oscar con EL PACIENTE INGLÉS y que el director estaba rumiando varios proyectos de gran importancia, Hare intentó convencerle para que le cediera la adaptación de The Reader, pero Minghella se mantuvo firme en su propósito de realizar él mismo el guión.
Casi una década después, y todavía sin un guión, Daldry —que había estudiado alemán de niño y vivido en Berlín—le comentó a Minghella la posibilidad de dirigir The Reader. Minghella se dio cuenta de que aún pasaría algún tiempo para que él se pudiera ocupar personalmente de la producción y accedió a la propuesta de Daldry con la condición de que fuera el próximo proyecto del director y de que él y Pollack permanecieran a bordo como productores. En cuanto al guión, Daldry pensó inmediatamente en Hare. “Hemos hecho juntos LAS HORAS, de manera que esta es la segunda película difícil y enormemente ambiciosa que hacemos juntos”, dice Hare. “Tenemos un vínculo muy profundo, es un poco como la relación entre soldados que han combatido juntos en una guerra –conocemos las virtudes y los defectos de cada uno”.
La película se aparta de la novela de Schlink, que se desarrolla cronológicamente en tres distintos segmentos, mientras que la versión cinematográfica de The Reader “salta en el tiempo”, en palabras de Hare, mediante una estructura que transporta al espectador al interior de la vida del personaje principal en varios momentos diferentes de su vida, durante la década de 1950, durante la década de los noventa y una vez más, al pasado. Hare es un dramaturgo y director de grandísimo talento que huye de la obediencia a la tradición y lucha por rebelarse en sus trabajos originales, de manera que planeó un enfoque excitante y novedoso de su adaptación sin recurrir a “las consabidas y monótonas voces en off” que a menudo acompañan a las narrativas en primera persona.
“Cuando voy al cine, me aburro de muerte con películas cuya estructura y personajes puedo predecir en cuanto entro en el cine”, afirma el escritor, añadiendo que estaba dispuesto a liberar a THE READER: UNA PASIÓN SECRETA de la tradición establecida por las anteriores películas de la posguerra mundial cuya trama giraba entorno a los campos de concentración, las angustias de la posguerra y la complicidad individual en los crímenes cometidos por el estado. “A mí solo me interesan las cosas que no pertenecen a ningún género” afirma y añade “esto, ciertamente, no es lo que podría llamarse una película sobre el Holocausto”.
“Se han hecho 252 películas sobre el Holocausto”, dice Daldry, “y espero que se hagan por lo menos el doble más”. Pero THE READER: UNA PASIÓN SECRETA es otra cosa y la llama “una pieza atípica” que sobrepasa las expectativas. Yendo a contracorriente de las historias de supervivientes previas, un personaje que aparece al final de la película, una superviviente de los campos, es representada como ejemplo de moral y fuerza intelectual y no como una víctima debilitada.
Pese a que Hare, Daldry, Minghella y Pollack entendían el valor de la innovación y experimentación cinematográfica, siempre se mantuvieron fieles a un aspecto del proyecto—respetar y honrar a las víctimas de los crímenes de guerra del nazismo. Los artífices acordaron que el término “perdón” no se mencionaría jamás –la película, de hecho, evita cualquier alusión al tema de la redención o del perdón pero, en cambio, trata el verdadero problema de cómo puede una nueva generación aceptar su negro pasado.
Con este fin, el guionista y el director viajaron a Alemania con el escritor, Schlink, para discutir el tema de la culpa en las generaciones de la posguerra y la polémica que su novela suscitó. “El libro es de una enorme importancia histórica en Alemania”, dice Daldry. “Es la única novela que lidia con el problema de cómo continuamos viviendo después de lo que hemos hecho”.
“Produjo los elogios más extraordinarios y los ataques más violentos” añade Hare. “Intentar explorar y comprender los crímenes de los Nazis es un asunto peligroso y explosivo –uno puede sin querer cruzar una línea que no quería cruzar”.
Decidido a explicar “cómo los hijos de una generación criminal vivieron las consecuencias” de los delitos de sus padres, Daldry se negó a hacer concesiones. “La película aborda los crímenes de Guerra frontalmente”, comenta el director, que se cuidó mucho de no describir a los guardias de los campos de concentración como ogros horrendos o extravagantes villanos sino, más bien, como trabajadores normales y vecinos del lugar. “Expone a gente ordinaria que comete estos crímenes –la banalidad del mal”.
Al contrario de lo que sucede con muchos guionistas, cuya aportación termina cuando entregan la versión final de su guión, Daldry invitó una vez más a Hare a participar en el proceso de filmación, como había hecho antes con LAS HORAS.
“Stephen me permite colaborar desde el principio del rodaje hasta el final de la edición” dice el dramaturgo. “No quiere trabajar con gente que no se comprometa a ese nivel. En ese sentido, se parece más a la manera de trabajar del teatro. Es el director más concienzudo con quien he trabajado nunca –nada pasa por la lente por casualidad”.
En cuanto al escritor de la obra original, Schlink, también participó de una manera impensable –incluso apareció de extra en la escena de una terraza de un bar en el que los infortunados amantes, Hanna y Michael, almuerzan durante una excursión en bicicleta. Ahí pudo comprobar la obsesión de Daldry por cuidar la exactitud y la veracidad hasta último y más mínimo detalle, ya fuera en relación a un accesorio o a una rápida mirada de uno de los actores. “Stephen tiene una gran sensibilidad para las cosas más pequeñas y sutiles y eso es algo que admiro enormemente”.
La elección del reparto en THE READER: UNA PASIÓN SECRETA
Desde el comienzo, el novelista Schlink había imaginado a la actriz Kate Winslet en el papel principal de Hanna Schmitz, un conductora de tranvía de 36 años que mantiene un romance ilícito con un adolescente que se revela más tarde como antigua guardia de un campo de concentración, que además, oculta otro terrible secreto. “Kate Winslet fue siempre mi primera elección”, dice Schlink. “Es una mujer sensual, directa, exactamente como Hanna”.
Winslet explica “Leo con relativa lentitud pero no pude dejarlo y me lo terminé en un día” recuerda. En ese momento, sin embargo, Winslet tenía solo 27años y se sentía demasiado joven para interpretar ese papel. Cuando el director Daldry volvió a hablar con ella a principios de 2007, la actriz había madurado lo suficiente para poder abordar un papel con grandes exigencias físicas, ya que el personaje debe envejecer y pasar de ser una mujer fuerte y sexual de treinta y tantos años a una mujer desaliñada de casi setenta.
Para Winslet, trabajar con Daldry fue muy emocionante y describe su “relación de colaboración” casi como si “fuéramos de la misma tribu”. La actriz añade, “tiene una energía imparable y un amor profundísimo por la historia. Además, tiene una idea muy clara de cómo quiere que se cuente la historia, le encanta compartir las ideas de los demás y descubrir qué es lo mejor para la escena”.
Para el papel de Michael Berg, el joven cuya vida se ve marcada para siempre por su relación con Hanna, Daldry seleccionó a dos actores para cubrir la dramática evolución de treinta años por la que pasa el personaje: David Kross, un actor relativamente desconocido y el veterano Ralph Fiennes.
The Reader representa la tercera película del actor alemán Kross y su primer papel en inglés, un idioma que perfeccionó durante el rodaje. Daldry estaba empeñado en encontrar un joven alemán para el papel de Michael y Kross tuvo que hacer varias audiciones para convencer al director de que era la elección perfecta para el personaje. Inicialmente, la madre de Kross pensó que el trabajo interferiría con los estudios de su hijo, pero le dejó aceptar el papel con la promesa de que tendría buenas notas a final de curso. Kross estudió con ahínco, aprobó todo con muy buenas notas y finalmente consiguió el papel.
Kross trabajó hasta siete horas diarias con el profesor de dicción William Conacher no solo para aprender el diálogo de su personaje, sino también para poder leer a Horacio en latín, a Safo en griego, y otros libros que recita en la película. “El reto para mí, como profesor de dicción, era encontrar la manera de que un actor alemán hablara en inglés como si fuera su lengua materna y luego encontrar el modo de encajar a Kate Winslet y Ralph Fiennes”, recuerda Conacher.
Dado que el guión describe la relación sexual entre Hanna y Michael, el calendario de rodaje tuvo que estructurarse de manera que las escenas de dormitorio se rodaran cuando Kross, que en el momento del casting tenía 15 años, hubiera cumplido ya los dieciocho años.
La diferencia de edad entre la madura Hanna y el joven Michael era uno de los aspectos más controvertidos de la novela, sin embargo, la historia no funcionaría de otra manera. “Hanna y Michael tienen 36 y 15 años respectivamente, de manera que pertenecen de verdad a dos generaciones”, explica Daldry. “Una diferencia de edad menor cambiaría todo eso”.
Efectivamente, durante el debate televisado de The Reader sobre su club del libro, Oprah Winfrey directamente abordó el tema de la diferencia de edad entre los personajes y su importancia para la historia. “En muchos libros que leo y que considero parte del panorama literario, pasan cosas horrendas, pero no reniego de ellos ni los aplaudo porque no esté de acuerdo con sus historias” Winfrey dijo. “Te puede encantar el libro sin que te guste la relación que hay entre ellos. No estoy aprobando su conducta… ¿Por qué no puede ser el niño mayor? Bueno, sería una historia completamente diferente”.
Fiennes interpreta al Michael Berg adulto que, después de muchos años aún sigue intentando aceptar el idilio de su niñez. El actor se sintió desde el principio atraído por THE READER: UNA PASIÓN SECRETA ya que el guión baraja problemas emocionales complejos. “Las cuestiones que trata sobre la culpa, los juicios de valor, la responsabilidad, el amor y la sexualidad son bastante complicadas, pero al final es una historia muy humana”, dice el actor. “A menudo, un buen guión de cine se distingue por su aparente sencillez, pero las escenas simples incluyen cosas enormes. La belleza de este guión es que, en frases que parecen conversaciones ordinarias, el trasfondo está lleno de significados y lecturas”.
Los tres actores rara vez coincidieron, ya que Kross y Fiennes interpretaban al mismo personaje en tiempos diferentes y Fiennes y Winslet compartían solo una escena.
Winslet opina que Kross era “perfecto” para el papel del joven que madura ante nuestros ojos. “David es extraordinariamente parecido a Michael Berg –es una persona muy seria, increíblemente profesional y sensible. Está dispuesto a probar cosas y quiere aprender y mejorar”. Fiennes también alabó al actor que interpreta una versión más joven de su personaje. “No nos parecemos mucho físicamente, pero tengo entendido que tenemos cualidades similares como actores, así que, puedo ver por qué Stephen nos ha emparejado” explica Fiennes. “Es muy natural, es inteligente y despierto, tiene un sentido del humor discreto que parece flotar bajo la superficie”.
Ambos actores disfrutaron muchísimo trabajando con Winslet también. “La verdad es que no sabía nada de ella”, admite Kross, que solo había visto a la actriz en TITANIC antes de THE READER: UNA PASIÓN SECRETA. Pero “trabajar con ella no es que estuviera bien, es que estuvo genial”, y añade que, al igual que él, Winslet empezó con la interpretación cuando era bastante joven. “Es muy jovial y muy experimentada”. Fiennes coincide en que “Kate es una actriz fantástica. Todo su trabajo es redondo y rico. Aporta su inteligencia y plantea cuestiones y preguntas. Es magnífica”.
Los papeles secundarios y las intervenciones menores, aunque vitales para la producción, estuvieron a cargo de los mayores talentos que ha producido el cine alemán. “Uno de los elencos más grandes de actores alemanes de los últimos tiempos”, dice Daldry orgulloso. Los cinéfilos probablemente reconocerán a Bruno Ganz (EL CIELO SOBRE BERLÍN) en el papel del profesor de derecho de Michael, Rohl, y a Mattias Habich (MEMORIAS DE ÁFRICA, EL HUNDIMIENTO) como el padre de Michael. Otros actores alemanes de primera incluyen a Susanne Lothar, en el papel de la madre de Michael, Karoline Herfurth, como la novia de universidad de Michael, Alexandra Maria Lara, como Iliana, la joven sobreviviente del Holocausto, Volker Bruch, un compañero de universidad, y Burghart Klaussner, uno de los jueces de los crímenes de guerra. También aparecen en la película Martin Brambach, Marie Gruber, Margarita Broich, Carmen-Maja Antoni y Hannah Herzsprung.
Posts Similares:
- THE READER: UNA PASIÓN SECRETA
- THE READER
- Stephen Daldry
- Batman vs. "Spawn" en The Dark Knight
- Murió Sidney Pollack
- Brad Kane adapta The Historian
- Los Hijos de Húrin : El "nuevo" libro de Tolkien
- Kathy Bates se une a sus coestrellas de Titanic en Revolutionary Road
- Winslet y DiCaprio juntos otra vez
- Kate Winslet
COMENTARIOS
Publicidad
Comentarios recientes
- Marina en EL CISNE NEGRO se proyectará en Cine Fórum BNP
- Andres Pipe en AL BORDE DEL ABISMO
- Carmen Elena Ortiz en AL BORDE DEL ABISMO
- lamy en Primeras imágenes oficiales de Rooney Mara como Lisbeth Salander
- patric en Conferencia de prensa de LOS ILUSIONAUTAS


¿Qué opinas?