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SHINE A LIGHT

September 10, 2008

Poster - SHINE A LIGHT El director ganador del Oscar y la banda más legendaria de la historia del rock n’ roll, se han unido para traer al público el gran acontecimiento musical y cinematográfico del año.

Con SHINE A LIGHT Martin Scorsese muestra al mundo a los Rolling Stones como nunca antes han sido vistos. Y unos artistas invitados a la gran ceremonia del rock como Christina Aguilera, The White Stripes o el propio Bill Clinton con su familia al completo.

Filmado en el famoso Beacon Theatre de Nueva York en el otoño de 2006, Scorsese reunió a un legendario equipo técnico capaz de capturar la increíble energía de la banda. Nunca una película se había acercado más al rock y el musical nunca había adquirido tantos decibelios.

Nacionalidad: EEUU
Año:
2008
Director:
Martin Scorsese
Género:
Documental, musical
Duración:
122 minutos
Web oficial: www.shinealightmovie.com
Estreno en Perú:
21 de agosto 2008
Distribuye:
Delta Films
Valoración:
:) :) :) :)

Concurso SHINE A LIGHT

August 21, 2008

Poster - SHINE A LIGHT TOMA-UNO.com y Delta Films estamos muy orgullosos de invitarte a una función exclusiva de SHINE A LIGHT, filme que reúne el talento del director ganador del Oscar Martin Scorsese y los Rolling Stones, a realizarse el sábado 6 de setiembre. Sortearemos pases dobles y 5 posters de la película entre los lectores que nos envíen un correo electrónico a concursos@toma-uno.com con el asunto o subject: Concurso SHINE A LIGHT, indicando su nombre completo, teléfono, dirección y Nº de DNI, más comentarios y sugerencias. Válido del 21 de agosto al 3 de setiembre de 2008, solo para residentes en Lima-Perú. -Sorteo finalizado-

SHINE A LIGHT: Especial

August 21, 2008

El director ganador del Oscar, Martin Scorsese se unió a un equipo de ganadores para lograr captar la energía de la mejor banda de rock & roll del mundo en 2 conciertos en el Beacon Theatre que tuvieron lugar el 29 de octubre y el 1º de noviembre de 2006.

Usaron 16 cámaras de 35 mm y una Genesis de alta definición para filmar a más de medio millón de pies del escenario. El ganador del Oscar, Robert Richardson (EL AVIADOR, JFK) supervisó al equipo que incluía a varios de los más aclamados directores de fotografía: el ganador del Oscar, John Toll (EL ÚLTIMO SAMURAI y CORAZÓN VALIENTE); el ganador del Oscar, Andrew Lesnie (La trilogía de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, KING KONG); el nominado al Oscar Stuart Dryburgh (THE PAINTED VEIL), el nominado al Oscar Robert Elswit (MAGNOLIA, GOOD NIGHT AND GOOD LUCK); el nominado al Oscar Emmanuel Lubezki (UNA SERIE DE EVENTOS DESAFORTUNADOS, EL JINETE SIN CABEZA) y Ellen Kuras (SUMMER OF SAM, ETERNO RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN RECUERDOS). La película fue editada por David Tedeschi, quien recibió una nominación a los premios Emmy por su trabajo con Scorsese en el aclamado documental de Bob Dylan, NO DIRECTION HOME: BOB DYLAN.

Con actuaciones especiales de Jack White de The White Stripes, Christina Aguilera y Buddy Guy, los dos conciertos en el Beacon son el corazón de esta película. SHINE A LIGHT también cuenta con material de archivo, detrás de escena y entrevistas usando DV Cam de alta definición de 16 mm y de 8 mm.

Con todo el material filmado, Scorsese ha creado una extraordinaria película de música y le ha permitido al público en general acceder, como nunca antes, a los Rolling Stones dentro y fuera del escenario.

Producida y financiada por Steve Bing de Shangri-La Entertainment y por el promotor desde hace mucho tiempo de las giras de los Stones, Michael Cohl, los productores son Victoria Pearman, Michael Cohl, Zane Weiner y Steve Bing. Los productores ejecutivos con los integrantes de la banda, Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ronnie Wood, con Jane Rose como co-productora ejecutiva.

Fantástico y lujoso documental

SHINE A LIGHT documenta una asombrosa actuación de la que sin duda es la banda más grande de la historia del rock and roll, rodada por uno de los más legendarios directores americanos y un equipo de estrellas de la cámara y la cinematografía. La película se llevó a cabo en un momento único en que todas estas fuerzas estelares se alinearon en Nueva York y fueron capaces de capturar esa gran actuación en celuloide.

La idea se forjó en Mick Jagger, mientras se encontraba en medio de la gira mundial de “A Bigger Bang”. Su idea en principio era hacer una película sobre la gira y Jagger tenía además en mente filmar el mejor concierto en la historia de The Rolling Stones: “Al principio pensé que sería algún tipo de grabación sobre la gira, y como íbamos a hacer este gran concierto en Rio de Janeiro, en la playa, empecé a pensar que sería distinto a otros conciertos. Iba a ser un gran evento, un millón de personas en la playa, un público gigantesco, una gran ocasión. Habría mucho material para rodar. Llegamos a realizar un presupuesto para hacerlo”, comenta Jagger.

Una vez que las ruedas de acero de esta colosal empresa se pusieron en movimiento, el siguiente paso lógico era encontrar un director adecuado para esta misión. Para Jagger la respuesta era obvia: “Empezamos a pensar que si íbamos a hacer esto debíamos buscar un director de los grandes. Es bueno empezar en lo más alto”, dice Jagger sonriendo. “Martin Scorsese es quizás el director americano con más talento y los Rolling Stones somos, bueno, ya sabes, una buena banda de rock, con un enfoque artesanal y clásico de las cosas, la combinación de ambos puede resultar, esperemos, en un par de horas interesantes”.

Keith Richards es también un gran fan de Scorsese y dice que ha estudiado cada una de sus películas. “De alguna de ellas me sé casi todos los diálogos. Sólo escuché que Marty podría rodar a los Stones, y dije, yeah!!! Si te dan la oportunidad de que te filme uno de los grandes, ¿quién diría que no?”

¿Y cuál fue la respuesta de Scorsese a la propuesta? Creo que simplemente dijo: “Por supuesto”, comenta Pearman. “Al principio recibí una llamada de su manager diciendo que les encantaría hacerlo. Entonces empezamos con las reuniones y a discutir el tema, y vimos que se trataba de una gira mundial tan enorme que, por razones logísticas, sería muy difícil reunir a toda la gente a la vez en el mismo lugar sólo para hablar sobre el proyecto”.

Jane Rose, manager de Richards durante 25 años, y productora ejecutiva, describe el proceso: “Cuando nos enteramos de que Marty quería hacer la película, se reunió con Keith, y tuvieron una larga conversación sobre la historia del cine. Keith siente un gran respeto por él y estaba encantado de que le fuera a dirigir el director de Good Fellas. Confiaba en él plenamente”.

Una vez que Scorsese estuvo a bordo, lo siguiente eran los productores. Llegó la participación de Steve Bing con el apoyo financiero de Shangri-La Entertainment, que ya tenían experiencia en este tipo proyectos gracias a haber participado en el concierto documental “Neil Young: Heart of Gold” y también llegó Michael Cohl, quien ha producido ya otros documentales sobre los Stones en el pasado. Esto dio forma al proyecto y lo llevó adelante.

Se celebraron reuniones para pulir los detalles del proyecto: “Tuvimos esta increíble reunión en mi habitación de hotel” dice Jagger. “Había una tormenta enorme, soplaba el viento, había una ventana que no se cerraba, las cortinas se agitaban y la araña del techo se movían de lado a lado. Hablamos de rodar en 3-D e IMAX, porque iba a ser algo muy grande, yo pensaba que iba a ser algo muy grande y Marty parecía muy excitado con la idea”.

Jagger invitó al director a verles en gira, y Scorsese aceptó. Sin embargo la idea de filmar un gran concierto dio paso a otro enfoque.

“Cada vez que les veía tocar, a veces desde lejos, a veces desde el escenario, me obsesionaba más y más con filmar eso”, comenta Scorsese. “Hablamos de hacer una película sobre la gira, pero en un cierto momento pensé que hacer algo más íntimo iba más conmigo como cineasta y facilitaría una mejor conexión entre el público y la banda”.

Además, como dice Scorsese, un concierto de los Stones es ya de por sí un espectáculo tan grande, que ofrecer un concierto en un local más pequeño daría una perspectiva nueva de la legendaria banda. “Fui a verles de nuevo, y les vi en una pantalla. Estaban siendo rodados por 50 cámaras, ¿qué podía aportar yo a eso?, y pensé en convencerles para que tocaran en un sitio más pequeño, como el Beacon Theater de Nueva York y filmarlo con los mejores cámaras del mundo”.

Y los convenció. Aunque a Jagger le costó decir adiós a su proyecto inicial, es difícil discutir el plan del director. “Marty vino y dijo que había estado pensando sobre el asunto, y que quería hacer algo más íntimo. Así fuimos de un extremo al otro, de un concierto para un millón de personas a algo pequeño. Le dije, Marty, ¿sabes que no tenemos ningún local pequeño en esta gira, verdad? y además tenemos el calendario completo, ¿cómo lo vamos a hacer?”

“Y bueno, me costó bastante hacerme a la idea porque estaba bastante convencido del tema del show gigantesco. En mi cabeza era algo increíble para un director poder rodar algo así, enorme, en la playa, en Brasil. Habría mucha acción, mucha gente y mucha música distinta”.

Richards también fue receptivo a la idea de tocar en ese teatro, dónde además ya había tocado antes con su banda The X-pensive Winos: “La idea de hacerlo en el Beacon era fantástica, yo había tocado allí con los Winos. Hicimos cinco noches allí, así que conocía bien la sala”.

Una preocupación mayor para Richards era el posible choque entre la banda y el equipo de rodaje durante el concierto. “Le pregunté a Scorsese si creía que se podría hacer sin que fuéramos conscientes de las cámaras, porque si no sería una película, no un concierto. No habría espontaneidad si todo el mundo estuviera pendiente de que Martin Scorsese les estaba grabando”.

Para Scorsese el Beacon era el escenario perfecto, lo suficientemente grande para que hubiera espacio para las cámaras, luces, carriles para las dolly, pero lo suficientemente pequeño para capturar de cerca la química de los Stones.

“Me gustaba el Beacon Theatre de Nueva York. El escenario tenía el tamaño justo para filmar, pero también había espacio para que los Stones se movieran. Así pronto pasamos a la fase de ver cómo juntaríamos el rodaje de una película con un concierto de los Stones en el mismo escenario. Quería capturar la música y la interacción en el escenario, quería que la gente se sintiera como si estuviera arriba en el escenario, con ellos. En el montaje, quedó claro que cada canción tiene su propia historia que contar, era como si las escucháramos por primera vez. Es fascinante como funcionan esas canciones, de forma casi chamanística, son como hechizos, algo primario pero muy pensado a la vez. Cada miembro de los Stones tiene su propia personalidad y una manera de relacionarse con los otros y estás en la mejor posición para verles actuar y ver cómo envuelven al público en sus manos y básicamente lo llevan donde quieren”, dice Scorsese.

El director capturó la electricidad del show con la ayuda de más de 18 cámaras, rodando cada retazo de acción desde todos los ángulos imaginables. Esas cámaras estaban manejadas por algunos de los mejores directores de fotografía del mundo, incluyendo a Albert Maysles, quien dirigió a los Stones en “Gimme Shelter”, al 2 veces ganador del Oscar John Toll , todos trabajando coordinados por Robert Richardson, director de fotografía habitual de Scorsese y ganador de dos Oscars por EL AVIADOR y por JFK de Oliver Stone, además de haber sido nominado en otras tres ocasiones. Richardson fue el responsable por ejemplo del esquema de luces, cosas como el muro de luz que estalla cuando Jagger entra en el teatro por la parte trasera de la sala.

Todo cayó en su sitio. Jagger alaba la lealtad para con su proyecto de Scorsese, y su capacidad para mantener el control sobre los elementos en un espacio pequeño. “Pienso que por eso Marty no quería hacerlo en un sitio grande, porque de esa manera estás retirado del escenario, y no tienes esa relación entre el público y la banda. Sé que Marty había visto nuestra película en IMAX y que le parecía que era algo impersonal. Además quería estar en un espacio pequeño lleno de cámaras captando un montón de ángulos, lo que te proporciona un mayor control”.

Esto no quiere decir que rodar en una sala más pequeña fuera algo fácil, para el director o la banda. De hecho la primera noche en el Beacon sirvió como una especie de ensayo y calentamiento, y la mayoría del material proviene de la segunda noche. “Hablamos sobre todas las cámaras y el único problema que vimos es que cada vez que una cámara se mueve necesita mucho espacio. Querían un montón de carriles para mover las cámaras y grúas, de todo, pero no había mucho espacio en la sala ni en el escenario. Si colocas dos grandes grúas en el escenario no queda mucho espacio libre, así que hubo que hacer recortes. Aprendimos mucho la primera noche. Fuimos mucho más eficientes la segunda”, informa Jagger.

El proceso de documentar a los Stones generó algo de tensión creativa en Scorsese, algo que revela con humor irónico los primeros fotogramas de la película, y algo que también estuvo presente tras la cámara. “Yo quería ver la música, pero tienes que darte cuenta de que si pones cinco cámaras delante de una persona que no para de moverse, es fácil que choque con alguna de ellas. Así que fue cuestión de probar y equivocarse y corregir, y tuvo mérito teniendo en cuenta que ellos estaban constantemente de gira y yo estaba terminando Infiltrados, así que fue imposible reunirnos todos de manera consistente hasta una semana antes del rodaje. Así tuve que pensar la forma de capturar todo ese movimiento con las cámaras mientras ellos también se movían. No quería inhibirlos de ninguna manera pero también quería las mejores tomas posibles”.

Había dos estilos artísticos opuestos trabajando juntos, la legendaria meticulosidad de Scorsese y la espontaneidad desenfrenada de los Stones.

“Lo preparé todo meticulosamente, pero sabía que el 75% no saldría como estaba planeado, y por otra parte quería que todo saliera bien. Las cámaras tenían que estar en su sitio para capturarlo todo. Esa era la tensión. En último término había ciertos movimientos con las grúas, que pedí específicamente para algunos pasajes y los conseguimos”, dice Scorsese.

También se preparó para la impulsividad de los Stones sobre el escenario con la ayuda de las muchas cámaras y de los más aclamados directores de fotografía del mundo que las manejaban.

“Una vez que designamos con qué Stone trabajaba cada director de fotografía, planeamos los seguimientos. Sabía que si Mick salía del rango de cámara de John Toll, sería recogido por otro. Tenía un gran monitor delante y si veía que algo realmente se nos estaba escapando podía decirle a la cámara número 15 que siguiera donde la 12 lo había perdido. En un principio, una vez que sabíamos los parámetros de los movimientos, de quién sigue a quien, de cómo se superponen planos, ya teníamos la base para poder trabajar. Todas esas cámaras también nos ayudaban con el problema del enfoque, porque los Stones se mueven rápido, son muy espontáneos y sería una pena tener el movimiento y no tenerlo enfocado. Así que si teníamos una cámara asignada a una posición, Richardson establecía otra para respaldar a ésta, en otra posición, sobretodo para conseguir un buen enfoque. Las imágenes primarias salen de unas cámaras y las demás son refuerzos, se intenta rellenar espacios y conseguir las mejores composiciones en situaciones imposibles”.

Pearman destaca el espíritu incluyente y aglutinador de Scorsese para conseguir que banda y equipo trabajaran juntos por el éxito de la producción: “Lo maravilloso de Marty es que es muy colaborador, y que siente un gran respeto por la música. Fue fantástico contemplar tanto respeto mutuo entre las partes implicadas, ver la colaboración y haber podido trabajar como productora.”

“Una las mejores cosas sobre la forma en que Marty lo organizó todo es que realmente te olvidabas de que se estaba grabando algo”, comenta Richards. “Estamos acostumbrados a las cámaras para las pantallas de video, pero aunque teníamos 16 cámaras delante, no lo hubieras dicho. Marty las disimuló muy bien. No sentí que estaba actuando para las cámaras, no más que cualquier otro concierto”. “Es un placer trabajar con él, y muy fácil”, dice el guitarrista Ron Wood. “Me gusta su ética de trabajo y su credibilidad, es como un chaval de instituto pero mayor, con una actitud relajada, en plan, disfrutemos, riamos y vayamos a por el trabajo, a ver qué sale. Es un tipo muy cálido, y creo que saca lo mejor de ti, sea lo que sea. Te hace sentir cómodo, incluso con todas esas cámaras alrededor. Miraras donde miraras veías un trípode enorme con un aparato enorme encima y alguien señalando a alguien. Pero tenías que concentrarte en la música que era lo que Marty quería.” Las canciones de los Stones han aparecido a menudo en películas de Scorsese, declara Pearman: “Ha usado canciones de los Stones en muchas de sus películas y siente un enorme respeto por ellos”.

“Sus canciones siempre han resultado extraordinariamente bien en el cine, hay una energía, y una autoridad en su música… He utilizado Gimme Shelter en dos de mis películas. La idea de que estamos solos, pero a veces necesitamos un refugio, y no lo voy a conseguir de ti y voy a tener que buscarlo yo mismo, es un reflejo de la desesperación que existió en cierto momento de los 60 pero también es algo contemporáneo, por eso la volví a utilizar para Infiltrados, es un reflejo de dónde nos encontramos hoy en día. Esa película retrata como una zona 0 moral, no sabes la posición de nadie, nadie parece decir la verdad, ¿y qué demonios significa la verdad de todas maneras? Gimme Shelter era la única que parecía funcionar.”

Mucho antes de que Scorsese se convirtiera en un director famoso, antes incluso de que viera a los Stones en directo, la música de la banda le habló en un lenguaje cinematográfico.

“Su música era una inspiración. Los Stones tienen una fuerza muy poderosa para la música y el sonido que crean. Tiene que ver con la forma en que la banda se orquesta, el uso de las guitarras y la batería y el sonido de la voz de Mick. Hice mis primeros cortometrajes en 1963 ó 1964, y cierta música creó unas impresiones visuales en mi mente que han permanecido conmigo. Los Stones fueron claves creando imágenes en mi imaginación, sentimientos e impresiones que encontraron su camino en muchas de mis películas. El sello de MALAS CALLES, por ejemplo, fue Jumpin Jack Flash. Todo esto ocurrió incluso antes de que los viera en persona. La primera vez que los vi fue en el Madison Square Garden, o al menos algo que se les parecía, porque estaba sentado muy alto en los asientos malos. Pero para entonces ya estaba hecho en mi cabeza. En otras palabras, creaba guiones en mi cabeza mientras escuchaba su música”, dice.

Richards y los Stones no son novatos en el tratamiento cinematográfico por los grandes maestros. De los más de 18 documentales que se han hecho sobre ellos, SHINE A LIGHT es uno más de la docena encabezados por un “autor”. Está el que hizo Jean Luc Godard en 1968 desde una postura activista-arribista, SYMPATHY FOR THE DEVIL: ONE PLUS ONE; el documental de limitado estreno de Robert Frank (fue mostrado en público quizás 3 veces), sobre su depravada vida durante las giras, COCKSUCKER BLUES; el filme artístico de Peter Whitehead CHARLIE IS MY DARLING; el GIMME SHELTER de los hermanos Maysles, y el LET’S SPEND THE NIGHT TOGETHER de Hal Ashby. Seguidor del cine como es, Richards dice: “No hay que olvidar HAILl!, HAIL!, ROCK AND ROLL, un documental de Taylor Hackford sobre un legendario concierto de Chuck Berry, en el cual Richards aparece y que también coprodujo. “Para mí, SHINE A LIGHT está a la par que ese filme. Es diferente porque es un show de los Stones, pero como película sobre el rock and roll es muy superior”.

¿Y por qué es este filme tan importante para él como intérprete y como artista? “De hecho, para mí”, dice Richards, “lo que fue realmente fascinante fue conseguir que Marty se encargara de esto, y su visión. Para mí, el asunto era que Martin Scorsese quería hacer algo, y yo pensé, bien, debe tener algo en la cabeza que vaya más allá de este tipo de actuaciones grabadas. Así que de verdad quería averiguar qué era lo que Marty quería”.

¿Quién habría adivinado que detrás del disfraz del último rockero rebelde late el corazón de un amante del cine de filmoteca que sólo quería complacer a uno de los grandes autores? “Cuando estás de verdad ahí arriba haciendo el trabajo, realmente lo transmites todo al director, así que en ese sentido sólo haces lo que tienes que hacer, y tratas de hacerlo lo mejor posible, y al final puedes ver si lo hiciste o no, y entonces te paras a ver, ahhh, esta es su visión de todo esto”, observa Richards. “Tal y como es revelado lentamente en SHINE A LIGHT, el inteligente uso que hace Marty del material de archivo y de las imágenes en directo, por ejemplo, dan un buen sentimiento de ello. Te vas dando cuenta de ello lentamente, mientras lo ves. De otra manera, no tienes ni idea. No puedes meterte en el cerebro de otra persona.”

La atención de Scorsese a los detalles y su sentido musical en la edición son otros de los sellos que atraparon a Richards. En una escena, el artista invitado Jack White sube al escenario para interpretar “Lovin’ Cup”, una pieza con tres guitarras acústicas en la cual Jagger se ata una Taylor acústica y White utiliza un ‘metal slide’ sobre su propio mástil. El filme entonces muestra a Richards con una acústica de 12 cuerdas para interpretar la canción de los 60 “As tears go by”, una de las actuaciones más raras de la noche. El tratamiento de las guitarras en esta secuencia fue la evidencia definitiva que tuvo Richards de que se había puesto en manos de un maestro. “¿Cuántas veces hemos visto dedos yendo arriba y abajo?”, dice Richards. “Lo que hizo Marty fue volver la observación hacia un Rembrandt. Muestra la belleza de la guitarra en sí misma. No se trataba sólo de quién las tocaba. Eran planos preciosos sobre los instrumentos en sí mismos, lo que me parece muy, muy bonito”.

De acuerdo con Richards, fue Scorsese quien le empujó a interpretar “You Got the Silver”, del clásico álbum “Let it Bleed”, en la película. “Fue un momento muy especial para mí, porque fue la primera vez que lo hacía sin tocar realmente la guitarra. Soy un guitarrista, ya sabes”, ríe. “Quiero decir, a veces canto. Pero simplemente la libertad de hacerlo sin tener que pensar en la mano derecha y en la izquierda, y tener que averiguar qué es lo que vas a hacer sin la guitarra, porque tienes que hacer otra cosa. Tienes que moverte con la banda. Fue una gran novedad para mí, y muy muy divertido”.

Según Pearman, Jagger coincidió con Scorsese en la meticulosidad con la concienzuda atención con la preparó el listado de canciones. “Creo que la preocupación de Mick era que quería que fuera algo muy, muy especial, porque era Martin Scorsese y porque era en el Beacon. Quería que la set list fuera perfecta, no una normal y corriente. Así que hubo muchísima preparación y todo ocurrió antes del show”, afirma ella. “Estábamos todos hechos un manojo de nervios. Sin saber qué filmar o lo que iba a ocurrir primero, o dónde iban a estar todas esas cámaras”.

Los nervios sobre la preparación de la lista de canciones están documentados en el film casi como un prólogo del concierto, con Scorsese inquietándose por lo que podría ser la lista, particularmente la canción de apertura. En la pantalla, Jagger replica “estará lista, Marty, esa noche, una hora antes del show”.

Retrospectivamente, Scorsese se ríe por “lo absurdo de intentar ser organizado cuando no sabíamos qué iba a ocurrir. Estábamos tratando con actuación, lo que es tono y disposición, pero no era nuestro, era suyo. Ellos habían ensayado en el teatro, habían ido al backstage y trabajado en ello, pero incluso media hora antes del show, no estaban seguros”.

Scorsese dice que preparase para un set de canciones desconocido fue tan emocionante como una carrera de caballos.

“Dependía de lo que les apeteciera tocar. Es como alguien que pone obstáculos en una carrera. Él no elige el ganador. Sabe la temperatura de la carrera, sabe que el jinete del caballo favorito ha tenido un problema con su familia. Tal vez su cabeza está en otra cosa. Sabe que el camino puede estar cubierto de barro a las 3 en punto. No sabe quién va a ganar, pero puede calibrar la temperatura y hacer un juicio estimado sobre las apuestas. Pienso que eso es lo que un intérprete hace, y parte de la excitación de no saber exactamente qué es lo que va a ocurrir”, dice Scorsese.

“La lista fue muy difícil de preparar”, afirma Jagger. “Es una película para ver en un cine o en un DVD. Así que tiene su propia estética. No vas a hacer el mismo concierto que harías en un gran sitio. El problema era que no teníamos un show para teatro en este tour. En el tour anterior sí que lo teníamos. En otras palabras, teníamos un set list que era diferente para teatro que tenía números diferentes. Era más íntimo. Este tenía que ser todo inventado. La otra cosa es que en un film como este siempre es agradable tener artistas invitados. Así que tenías que pensar en esto, qué tipo de canciones iban a cantar y qué podrían hacer. ¿Cómo iba esto a cuadrar con el resto? Es decir, no se trata sólo de pensar en la lista de canciones per se. Se trata de pensar en la presentación de la lista para la película”.

“Y también tenía que equilibrar el hecho de que teníamos algunos compromisos para editar un DVD del tour también, así que tenía que hacer una set list diferente a la que apareciera en el DVD. Esto no se ve en la película, pero fue mi gran preocupación. Tenía que resolver qué shows íbamos a tocar, éste y aquél y el otro, de manera que fueran diferentes pero, sin embargo, de manera que estuvieran relacionados. Y solucionar también cómo sería lo de los artistas invitados”.

Como Richards, Jagger sólo siente admiración y respeto por Scorsese. “Muchos directores-autores estaban haciendo documentales, y principalmente ésto es una película de un concierto. Son todos grandes realizadores. Creo que Marty es un realizador maravilloso, y lo conozco desde hace algún tiempo. Y creo que de verdad siente una gran pasión por esto. No es algo que haga en una semana, digamos, para tener un poco de diversión. Está muy implicado, súper implicado, en la edición, hasta conseguir que sea perfecta. Es muy devoto del detalle, algo muy importante en esto. Y odia la idea de improvisar, como puedes ver en la elección de la set list”.

“En la posproducción fue extremadamente cuidadoso”, continua Jagger. “Quiere que todo esté perfecto y sacar la máxima emoción de cada parte, sacar todas las relaciones –trabajar tan duro como pueda. Así que creo que es un gran tipo con el que trabajar. No es una persona que te ordene ni nada de eso, escucha tus sugerencias y las acepta o no. Es muy cooperativo”. Y Richards añade: “Su ojo editando es increíble. Tiene una buena mirada para capturarlo todo. Grabar tres espectáculos es una cosa. Editar todo ese material otra. Y ahí es cuando la magia aparece con Marty”. Richards también estaba impresionado por la manera en que Scorsese utilizó el material de archivo y de antiguos noticiarios con las tomas sobre el escenario. “Marty hizo un trabajo increíble al montarlos”, dice Richards. “No era sólo un truco. Todo tenía sentido, sabes. Pero tío, observarme a mí mismo, quiero decir, todo está documentado de alguna manera. Y aquí se trataba de la forma en que se utilizaba. Pensé que Marty hizo un trabajo realmente suave cuando metía y sacaba el material de archivo, presente y pasado, ya sabes. Ahora reto a Marty a averiguar el futuro”, bromea.

Scorsese no es novato en esto de filmar grandes conciertos. Debutó como editor en WOODSTOCK, y como en SHINE A LIGHT, rodó el documental definitivo sobre The Band, EL ÚLTIMO VALS, en un pequeño local. Esa película fue un tributo al clásico grupo de rock, que tocaba su concierto de despedida, y las cámaras de Scorsese bailaron alrededor de los músicos montadas sobre grúas, mientras estos tocaban. Pero la narrativa también se implicaba con la historia de la banda y su pasado, con cortes frecuentes a entrevistas de los miembros del grupo en el backstage, así como comentarios de los invitados de The Band, y otros de sus ídolos musicales.

SHINE A LIGHT se centra en la música, prescindiendo del mecanismo de los bustos parlantes, y optando en su lugar por fragmentos de noticiarios y material de archivo de televisión como los únicos comentarios sobre la banda no basados en el concierto. Scorsese espera que la audiencia vea el concierto en cines con un buen sistema de sonido que les haga sentir como si estuvieran en el mejor asiento del local viendo a los irreverentes Stones dando lo mejor de sí mismos.

“La cuestión al final era: ¿por qué estamos hacinedo esta película? No estamos haciendo una película de compilación, una historia de los Rolling Stones, que habría sido muy interesante, pero una epopeya demasiado extensa en duración y en el número de años a cubrir. Y probablemente, son la banda más filmada de la historia del rock. Hay muchos documentales en los que puedes ver a la banda llegando con sus instrumentos, y gente diciendo ‘sí, yo trabajé así y asá en el 73‘, que no me interesan. La música, su actuación, eso era lo importante. Así que el truco era que el material de archivo tenía que estar en la cantidad justa para apoyar la música. Elegimos temas como la idea de la longevidad de la banda, y algo sobre la notoriedad del grupo, y entonces, en cierto punto, quisimos mostrar lo irrelevantes que se volvieron sus entrevistas con ellos, porque siempre les preguntaban lo mismo una y otra vez hasta el punto de que las preguntas ya no tenían ningún sentido. Sólo una cosa tenía significado, realmente, y eso eran sus actuaciones. Así que el material de archivo se escogió para enfatizar eso”, dice Scorsese.

Ese objetivo, que parece bastante sencillo en un cierto nivel, es un poco como capturar un relámpago en una botella. El reticente pero siempre amable batería Charlie Watts se estresa al intentar describir cómo es la relación de los Rolling sobre el escenario. “No tengo ni idea de cómo describirlo”, dice Watts. “Pero algo pasa cuando estamos juntos. Siempre ha sido así. Puedes hacer otra combinación de los mismos instrumentos, la misma actuación, pero no sería lo mismo. Es sólo un par de guitarras, un bajo y una batería; nada extraordinario. No puedes sentarte y analizarlo realmente, pero definitivamente, algo ocurre cuando estamos juntos en el escenario. No somos lo mismo los unos sin los otros”.

Añade que puede ser algo tan simple y duradero como las canciones por sí mismas. “Los Rolling Stones son una banda de blues”, afirma Watts. “Hoy no toco de forma diferente a como lo hacía cuando empezamos. Chuck Berry o Muddy Waters es lo que siempre hemos tocado. Y no creo que hayamos cambiado”.

En su búsqueda para documentar su actuación, su presencia en el escenario, su camaradería, Scorsese también capturó el legendario subidón de los Rolling sobre el escenario, conciertos que ocultan por completo su edad real y que electrifican a sus fans. Los planos finales de Jagger, siempre sin mirar a cámara, siempre entregado a su audiencia en el palco, son impresionantes y hasta fatigantes de mirar.

“Para mí, actuar es algo para lo que has nacido, en cierta manera”, comenta Jagger. “Puedes aprender algo sobre ello, y tienes que hacerlo, pero en última instancia creo que ese impulso de actuar está dentro de ti, y los mejores espectáculos son de gente que simplemente lo hacen de forma natural. No sé de dónde viene esa energía, pero está ahí”.

Al final del rodaje, Brigitte Lacombe, la productora de la fotografía del set y una artista por derecho propio, reunió a todo el equipo para tomar una foto. El departamento de imagen destacó como algo especialmente emblemático para Pearman. “Bob Richardson tiene ese pelo blanco largo y ondulado, y creo que en todo el departamento de cámara había unas cien personas, más Marty, y en la foto todos ellos llevan esas largas pelucas blancas. Es una foto asombrosa. Fue muy divertido. Era Halloween, el final de una gran experiencia para todo el mundo. Y estos fotógrafos estaban disfrutando muchísimo trabajando juntos”.

Pearman resume el impacto del rodaje como una gran colaboración feliz bajo circunstancias inusuales. Además de la logística de “descargar y meter todo ese material en un pequeño teatro”, estaba la especial atención y los detalles del Servicio Secreto a disposición del ex presidente Clinton y sus acompañantes. Por motivo del cumpleaños del presidente, Clinton se convirtió en el maestro de ceremonias del show.

“Era la mayor banda de rock de todos los tiempos, el mejor director de cine, y el mejor presidente”, dice Pearman. “Todo el mundo ahí era una estrella del rock. Mick y Keith y la banda son todos estrellas del rock, Marty es absolutamente un director estrella del rock, y Clinton es un político que también es como una estrella del rock. Y los directores de fotografía eran todos una banda de estrellas de la cinematografía. Era emocionante el mero hecho de estar allí, el ser una parte del trabajo de ponerlo todo junto y llevarlo más allá de la emoción”.

Trailer subtitulado de SHINE A LIGHT

August 5, 2008

El trailer subtitulado en español de SHINE A LIGHT:

Con SHINE A LIGHT Martin Scorsese muestra al mundo a los Rolling Stones como nunca antes han sido vistos. Filmada en el famoso Beacon Theatre de Nueva York en el otoño de 2006, Scorsese reunió a un legendario equipo técnico capaz de capturar la increíble energía de la banda. Y con unos artistas invitados a esta gran ceremonia del rock como Christina Aguilera, The White Stripes o el propio Bill Clinton con su familia al completo.

Martin Scorsese

August 1, 2008

Heath Ledger Martin Marcantonio Luciano Scorsese nació el 17 de noviembre de 1942 en Nueva York. Sus padres fueron Catherine (1912–1997) y Luciano Charles Scorsese (1913–1993), ella costurera y el planchador. De niño, su padre lo llevaría a menudo al cine, lo que generaría ya desde esta etapa en su vida una pasión por el séptimo arte, especialmente por el cine neorealista. Hablaría de esta influencia en un documental sobre el neorealismo italiano, específicamente en como LADRÓN DE BICICLETAS, PAISA y ROMA, CIUDAD ABIERTA lo inspirarían y de cómo influirían en cómo vería su herencia siciliana. En su documental IL MIO VAGGIO IN ITALIA, Scorsese notó que el episodio siciliano de PAISA de Roberto Rossellini, que vio por vez primera en la televisión junto a parientes inmigrantes sicilianos, tuvo un impacto importante en su vida. Fue por el cine que su deseo original de ser sacerdote fue finalmente reemplazado, dejando el seminario por la Escuela de Cine de NYU, en donde recibió su maestría en dirección de cine en 1969.

Debido al asma que lo aquejaba desde la infancia, Scorsese no sirvió al ejército en Vietnam cuando estalló la guerra, aprovechando el tiempo que pasó estudiando cine en la Universidad de Nueva York realizando cortometrajes como WHAT’S A NICE GIRL LIKE YOU DOING IN A PLACE LIKE THIS? (1963) y IT’S NOT JUST YOU, MURRAY! (1964). Su corto más famoso de este periodo sería la comedia negra THE BIG SHAVE (1967), en donde un hombre se afeita hasta terminar desangrado al cortarse la garganta. Esta cinta sería un guiño al envolvimiento de EEUU en Vietman, que también es sugerido por el título alternativo, VIET ‘67.

1967 también fue el año en que Scorsese logró realizar su primer largometraje, WHO’S THAT KNOCKING AT MY DOOR, en blanco y negro junto a sus compañeros de estudios, el actor Harvey Keitel, y la editora Thelma Schoonmaker, quienes luego colaborarían en varias cintas juntos. Esta cinta sería una precursora de MEAN STREETS. Ya incluso en este etapa embrionaría, se dejada evidenciar el “estilo Scorsese”: la visión de la vida callejera de los italoamericanos en Nueva York, una edición ágil, una banda sonora rockera y variada, y un protagonista masculino con problemas.

Fue en ese entonces que se haría amigo y conocido de los llamados “movie brats” de los 70: Francis Ford Coppola, Brian De Palma, George Lucas, y Steven Spielberg. Fue De Palma quien le presentó Robert De Niro a Scorsese, y ambos pronto se volverían amigos, y trabajarían juntos en varios proyectos. Durante este periodo el director trabajaría como uno de los editores de la cinta WOODSTOCK en donde conocería al actor y director John Cassavetes, quien no solo se convertiría también en su amigo, sino en una especie de mentor.

En 1972, Scorsese realizó la cinta de gángster de la era post-depresión BOXCAR BERTHA para el productor Roger Corman, quien también ayudó a directores como Francis Ford Coppola y James Cameron a comenzar sus carreras. Aunque se le considera una película menor, BOXCAR BERTHA le enseñaría a Scorsese a hacer cintas rápido y sin gastar mucho, proparándolo para su primera cinta junto a Robert De Niro, MEAN STREETS.

MEAN STREETS significó un reconocimiento inicial para ambos, y la consolidación del “estilo Scorsese” del que ya se ha hablado. Y aunque la cinta significó una innovación en el cine, su atmósfera energética, su estilo casi documental, y la dirección dura y callejera, bebe bastante de los directores Cassavetes y un Jean-Luc Godard cuando recién empezaba; es más, el primero instó a Scorsese que terminara de hacer su cinta, pues sintió que BOXCAR BERTHA no era suficiente para mostrar todo el talento del prodigioso director.

En 1974, la actriz Ellen Burstyn escogió a Scorsese para dirigirla en ALICE DOESN’T LIVE HERE ANYMORE, cinta por la cual ganaría el Oscar a Mejor Actriz. Aunque la cinta es apreciada, se le considera una anomalía en la carrera del director, pues se enfoca en un personaje femenino central.

Pronto después regresaría a Pequeña Italia en Nueva York, para explorer sus raíces étnicas, lo que se materialize en el documental ITALIANAMERICAN (1974), en donde aparecen sus padres, Charles y Catherine Scorsese.

Dos años después, Scorsese sorprendería al mundo del cine con la icónica TAXI DRIVER (1976), un retrato violento y deprimente de un hombre y su lento descenso hacia la locura en una Manhattan de pesadilla. Aquí la dirección de Scorsese ya estaba bastante lograda, con iluminación expresionista, cámaras lentas, cortes rápidos y tomas con punto de vista, todo para reflejar el delicado estado psicológico del protagonista. Pero a pesar de esta espectacular dirección, el poder de TAXI DRIVER recayó también en la excelente actuación de Robert De Niro en el papel principal. Esta cinta además sería la primera de una serie de colaboraciones con el guionista Paul Schrader. TAXI DRIVER ganaría la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1976, además de ser nominada a cuatro premios de la Academia, incluyendo Mejor Película, aunque desgraciadamente el Oscar lo evadió en ese momento.

Este éxito con la crítica animaría a Scorsese a realizar su primer proyecto de gran presupuesto: el estilizado musical NEW YORK, NEW YORK (1977). Desgraciadamente este tributo del cineasta a su ciudad natal y al cine clásico musical de Hollywood fue un total fracaso. NEW YORK, NEW YORK marcó la tercera colaboración junto a Robert De Niro, y fue co-protagonizada además por Liza Minnelli, y se recuerda a la cinta principalmente por su canción principal del mismo nombre, popularizada por Frank Sinatra. Aunque poseía las típicas marcas visuales de Scorsese, los críticos en su mayoría que su atmósfera de la dejaron fría en comparación con su anteriores trabajos.

El desesperanzador recibimiento de NEW YORK, NEW YORK, deprimió mucho al director, que se complicaría al sufrir una adicción a la cocaína. Aún así mantuvo el ánimo creativo para realizar la apreciada THE LAST WALTZ, que documenta el último concierto de The Band, que mostraba uno de los equipos más caros de artistas presentados en un solo concierto, que incluía reconocidos músicos como Eric Clapton, Neil Young, Ringo Starr, Muddy Waters, Joni Mitchell, Bob Dylan, Ronnie Wood y Van Morrison. La cinta no sería vista hasta 1978 por que otros proyectos del cineasta retrasaban su estreno. Por ese entonces Scorsese también se encargó de otro documental, llamado AMERICAN BOY, que se enfocaba en Steve Prince, un arrogante vendedor de armas que aparece en TAXI DRIVER. A este le siguió un periodo de vida bastante desordenado, que hizo mella a la ya de por sí frágil salud de Scorsese.

De hecho, varios (incluído el mismo Scorsese) aseguran que fue Robert De Niro quien prácticamente le salvo la vida, cuando lo convenció a dejar su adicción para hacer la que es considerada una de sus mejores cintas, TORO SALVAJE (1980). Convencido que no volvería hacer otra cinta después de ésta, Scorsese puso todas sus ernegías en la realización de este violento biopic sobre el campeón de boxeo Jake La Motta. Filmada en blanco y negro, TORO SALVAJE, marca el ápice del desarrollo estilístico de Scorsese, con el uso extensivo de la cámara lenta, travelings completos, y extravagantes distorsiones de perspectiva. Los temas continuaron con los ya tratados en MEAN STREATS y TAXI DRIVER: la inseguridad masculina, la violencia, la culpa y la redención.La cinta, considerada ampliamente como toda una obra maestro, recibió 8 nominaciones al Premio de la Academia, incluyendo Mejor Película y Mejor Director. De éstos, se consiguió 2, uno para la increíble actuación de Robert De Niro y otro para Thelma Schoonmaker por edición.

El siguiente proyecto de Scorsese, y su quinta colaboración con Robert De Niro, sería EL REY DE LA COMEDIA (1983), sátira del mundo de los medios y las celebridades, y fue un alejamiento notorio de lo comúnmente era asociado a su cine. Visualmente también es una cinta más estática a lo que se estila del director, no sólo por la falta de movimiento de la cámara sino también por las largas tomas. Pero EL REY DE LA COMEDIA seguía siendo un cinta de Scorsese, con su locación en New York, y algunos parecidos a TAXI DRIVER, sobretodo en el personaje principal, como un solitario obsesivo que se vuelve famoso por un acto criminal. A la cinta no le fue muy bien en taquilla, pero el tiempo se ha encargado de revalorizarla. Sobretodo porque hay quienes afirman que su temática del vacuo mundo del espectáculo y el fanatismo hacia las celebridades es más pertinente en estos tiempos que en aquel entonces.

En 1983 Scorsese empezó a trabajar en un proyecto muy personal, LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO, basada en la novela homónima de Nikos Kazantzakis, sobre un Jesús más humano que divino. La cinta iba a ser realizada bajo la bandera de Paramount Pictures, pero justo antes que empezara el rodaje principal, Paramount retiró su apoyo citando presiones de grupos religiosos. En esta versión interrumpida de 1983, Aidan Quinn tenía el papel de Jesus, y el músico Sting iba a ser Poncio Pilatos.

Luego del colapso de este proyecto, Scorsese vio una vez más su carrera en un punto crítico. Notó que en el auge del cine altamente comercial del Hollywood ochentero, el estatus del cine setentero, tan personal y estilizado, no sería el mismo, así que decidió darle un nuevo giro a su trabajo. Con AFTER HOURS (1985) hizo un cambio estético hacia un estilo cinematográfico más “underground”. Filmado con un presupuesto bastante bajo, en locaciones, y de noche en el barrio del SoHo en Manhattan, AFTER HOURS es una cinta de humor negro sobre la desafortunada noche de un procesador de texto neoyorkino (Griffin Dunne).

En 1986, junto con el icónico video BAD de Michael Jackson, Scorsese realizaría EL COLOR DEL DINERO, secuela de una cinta de Paul Newman, THE HUSTLER (1960). EL COLOR DEL DINERO fue además la primera incursión de Scorsese a la industria cinematográfica comercial. Fue con esta cinta que el director lograría la influencia necesaria para poder respaldar su esperado proyecto, LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO. Además de tener una breve aventura televisiva, dirigiendo un episodio de la serie de Spielbierg, AMAZING STORIES.

Luego de este breve coqueteo con Hollywood, Scorsese pudo por fin concentrarse en su tan ansiada LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO en 1988. Esta cinta causaría un gran furor, incluso antes de su estreno, con protestas a nivel mundial sobre su supuesta blasfemia, lo que convertiría a este proyecto de bajo presupuesto en toda una sensación mediática. La mayoría de la controversia esta centrada en las partes finales de la cinta, en donde, gracias a una alucinación mandada a Jesús por parte de Satanás, se le ve a éste casado y formando una familia junto a María Magdalena. Pero pasando por alto la controversia, esta cinta se ganó el clamor de la crítica y sigue vigente como uno de los trabajos más importantes de Scorsese, incluso valiéndole su segunda nominación al Oscar como Mejor Director. En esta versión los papeles de Jesús y Poncio Pilatos lo hacen Willen Dafoe y David Bowie respectivamente.

En 1989 dirigió el segmento LIFE LESSONS, de la cinta compuesta NEW YORK STORIES, en la que también participaron cada uno con un segmento los también directores neoyorkinos Woody Allen y Francis Ford Coppola.

Pero pronto Scorsese regresaría a sus raíces, luego de una década bastante agitada y de resultados diversos, con la épica cinta de gángster BUENOS MUCHACHOS (1990). Regresando con De Niro, Joe Pesci, y La Pequeña Italia en New York, BUENOS MUCHACHOS nos ofrece toda la virtuosidad de la técnica cinematográfica del director, además de consolidar, reestablecer e incluso mejorar su reputación. Para muchos, es de los mejores trabajos de Scorsese, el apogeo de su cálidad técnica, y como era de esperarse le valió su tercera nominación al Oscar como Mejor Director, aunque la estatuilla lo seguiría evadiendo.

Ese año, Scorsese también aparecería en un cameo como Vincent Van Gogh en la emblemática cinta SUEÑOS, del legendario director japonés Akira Kurosawa.

CABO DE MIEDO (1991) fue un remake de la cinta de culto del mismo nombre estrenada en 1962, y representaría la sétima colaboración del director con De Niro. La cinta fue una nueva incursión de Scorsese en el mainstream y fue un thriller bastante estilizado. influenciado hasta cierto punto por el cine de Alfred Hitchcock y LA NOCHE DEL CAZADOR (1955) de Charles Laughton. La crítica fue ambivalente con CABO DE MIEDO, recibiendo sus peores críticas por la violencia misógina en algunas escenas. Aún así, la cinta obtuvo dos nominaciones al Premio de la Academia, y consiguó recaudar 80 millones de dólares, la que la convertiría en la película de Scorsese más exitosa hasta ese entonces.

La bella y opulenta cinta LA EDAD DE LA INOCENCIA (1993) significó superficialmente un gran cambio para Scorsese. Adaptación de la novela de Edith Wharton sobre la constrictiva alta sociedad de Nueva York a fines del siglo XIX, fue muy alabada por los críticos, pero fue un fracaso en la taquilla. El hecho que Scorsese quisiera hacer una película sobre un romance fallido en el siglo XIX, sorprendió a propios y estraños, sobretodo pues éste aseguraba que se trataba de un proyecto personal y no de un trabajo para el que fue contratado. Lo que atrajo a Scorsese fueron los personajes y la historia de Wharton, y quería que la cinta fuera una experiencia más emotiva que lo que eran las clásicas adaptaciones cinematográficas de obras literarias. LA EDAD DE LA INOCENCIA le valdría cinco nominaciones al Premio de la Academia, incluyengo uno para Scorsese como Mejor Guión Adaptado, aunque al final sólo consiguió Mejor Diseño de Vestuario. Esta cinta fue también su primera colaboración con el oscarizado Daniel Day-Lewis.

En CASINO (1995), como en LA EDAD DE LA INOCENCIA, la trama se enfoca en un hombre controlado y controlador, cuya ordenada vida se ve alterada por fuerzas impredecibles. Claro que el hecho que se tratara de una violenta cinta de mafiosos la hizo mucho más agradable a los fans del director, quienes no recibieron tan bien a su predecesora. Sin embargo, la crítica fue ambivalente con CASINO, principalmente por su gran parecido en cuanto estilo con su anterior BUENOS MUCHACHOS. Por otro lado, CASINO es considerada para algunos la cinta más violenta y distante de su filmografía, con escenas iniciales que incluso bordean a lo documental.

Mientras tanto, Scorsese se dio tiempo para el documental de cuatro horas A PERSONAL JOURNEY WITH MARTIN SCORSESE THROUGH AMERICAN MOVIES (1995), que ofrecía un completo viaje al cine estadounidense. Cubre desde la era del cine mudo hasta 1969, el año siguiente al que marcaría el inicio de la carrera de Scorsese con largometrajes, pues dice que “No me sentiría bien comentado sobre mí o mis contemporáneos.”

Y si los fans de Scorsese se habían quedado algo confundidos con LA EDAD DE LA INOCENCIA, KUNDUN (1997) llevaría esta confusión a otro nivel. La historia nos narra los primeros años de Tenzin Gyatso, el 14vo Dalai Lama, de la incursión del Ejército Popular de Liberación en el Tibet, y del exilio de Dalai Lama a la India. No sólo fue un alejamiento de su temática habitual sino que en KUNDUN se usó una narrativa fresca y un acercamiento visual novedoso. A corto plazo, este eclecticismo total aumentó la reputación de Scorsese, pero con el pasar del tiempo, KUNDUN ha sido dejada de lado cuando se habla de los grandes logros del director, siendo mencionada más que nada por desvío que significó de sus temas y estilos habituales. KUNDUN fue también el segundo intento de Scorsese por retratar la vida de un gran lìder religioso, después de LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO.

BRINGING OUT THE DEAD (1999) fue un regreso a aguas conocidas, siendo una especie de revisión cómica de TAXI DRIVER. Fue una película en general bien recibida por la crítica aunque no recibió la aprobación universal de otras cintas suyas.

En 1999, Scorsese también produjo un documental sobre directores italianos llamado MI VIAJE A ITALIA (Il Mio Viaggio in Italia), que presagiaría el siguiente proyecto del director, la épica PANDILLAS DE NUEVA YORK (2002), cinta claramente influenciada en importantes directores italianos como Luchino Visconti, y filmada completamente en el famoso estudio Cinecittá de Roma.

Con un aparente presupuesto de poco más de 1 billón de dólares, PANDILLAS DE NUEVA YORK es tal vez la cinta más mainstream de Scorsese a la fecha. Así como en LA EDAD DE LA INOCENCIA, está ubicada en el Nueva York del siglo XIX, aunque se enfoca en el otro lado de la escala social, y curiosamente esta cinta también es protagonizada por Daniel Day-Lewis. A pesar de los rumores de problemas entre director y Harvey Weinstein, el dueño de Miramax, sobre desacuerdos artísticos, PANDILLAS DE NUEVA YORK es la cinta más convencional de Scorsese, en donde se usan argucias cinematográficas comúnes, como los flashbacks, que el director tradicionalmente rechazaba. Incluso la banda sonora compuesta por el colaborador habitual de Scorsese, Elmer Bernstein, fue rechazada para dar pase a una más convencional de Howard Shore y de los conocidos U2 y Peter Gabriel. Finalmente la duración total de la película fue de unos 168 minutos, mientras que la edición original del director fue de 180 minutos. A pesar de este inusual convencionalismo estilístico, los temas centrales de la cinta sí son consistentes a los tratados en el cine de Scorsese: New York, violencia como algo culturalmente común, y divisiones culturales y sociales. Por esta cinta, Scorsese recibiría su primer Globo de Oro como Mejor Director, además de conseguir 10 nominaciones al Oscar, incluyendo la de Mejor Director, aunque una vez más el premio se le fue de las manos.

Al año siguiente, se estrenaría THE BLUES, un largo documental de siete partes sobre la historia del blues desde sus raíces africanas hasta la delta del río Mississippi y más allá. Cada segmento de 90 minutos fue dirigido por un cineasta diferente, entre los que estaban incluidos Wim Wenders, Clint Eastwood y Mike Figgis, con Scorsese dirigiendo el llamado “FEEL LIKE GOING HOME”).

El 2004 llegaría con EL AVIADOR, un extravagante y titánico biopic sobre el pionero de la aviación y magnate del cine, Howard Hughes. La cinta recibiría muy buenas críticas, así como una taquilla exitosa y el reconocimiento de la Academia. EL AVIADOR consiguió seis nominaciones a los Globos de Oro, de los cuales ganó tres. Lograría además once nominaciones al Premio de la Academia, incluyengo Mejor Película y Mejor Director, desgraciadamente de estas solo ganó cinto, y una vez más Scorsese regresaría con las manos vacías.

En el documental NO DIRECTION HOME (2005), Scorsese seguiría la vida de Bob Dylan, y su impacto en la música y cultural popular estadounidense del siglo XX. La cinta no cubre toda la carrera del músico, sino que se enfoca en sus comienzo, su ascenso a la fama en los sesenta, su transformación musical de la guitarra acústica a la eléctrica, y su “retiro” de las giras en 1966 luego de un accidente en moto. El documental fue presentado en television simultáneamente en EEUU y el Reino Unido, y al mes se lanzaría una versión en DVD. La cinta le valería en premio Peabody, así como una nominación al Emmy.

Scorsese regresaría al thriller criminal con LOS INFILTRADOS (2006), basado en el drama policial de Hong Kong, INFERNAL AFFAIRS (2002). La cinta reuniría al director con Leonardo DiCaprio, en el que sería su tercer trabajo consecutivo juntos. LOS INFILTRADOS además significó un encuentro entre Scorsese y Jack Nicholson. La cinta fue bien recibida por la crítica mundial, con algunas proclamaciones que era su mejor película desde BUENOS MUCHACHOS, y otros incluso poniéndola a la altura de clásicos del director como TAXI DRIVER y TORO SALVAJE. Además al conseguir una ganancia bruta de casi 130 millones de dólares tan sólo en EEUU, la cinta pasaría a ser la más taquillera del director. LOS INFILTRADOS además le valió a Scorsese su segundo Globo de Oro como Mejor Director, así como un Critic’s Choice Award, y su primer premio del Sindicato de Directores de EEUU, y el tal elusivo Premio de la Academia. Puesto que el último era algo que se lo tenía merecido en varias ocaciones, varios críticos se refirieron a éste como su Oscar a “Toda una vida de Logros”. Algunos llegaron incluso a decir que le dieron el premio a Scorsese no porque necesariamente se lo mereciera en esta oportunidad, sino porque no había conseguido uno a pesar de ser nominado en tantas ocasiones. Este premio lo recibió de manos de sus viejos amigos y colegas, Spielberg, Coppola, y Lucas. LOS INFILTRADOS además recibió el Oscar a la Mejor Película, Mejor Guión Adaptado y Mejor Edición.

Su último proyecto finalizado es SHINE A LIGHT (2008) una especie de documental sobre los conciertos que dieron The Rolling Stones en el Beacon Theater de Nueva York, el 29 de octubre y el 1 de noviembre del 2006, sazonados con grabaciones de noticias y entrevistas sobre la banda a lo largo de su carrera. La cinta iba a ser estrenada originalmente en el 2007, pero la Paramount Classics la pospuso hasta el 2008. Su premier mundial fue en la apertura de la Edición 58 del Festival de Cine de Berlín, el 7 de febrero del 2008.